Mi historia y por qué hoy acompaño a mujeres 40+
Comencé a dar clases a los 15 años. A los 25 empecé a formar entrenadores. Y durante muchos años trabajé con mujeres de todas las edades, viendo resultados, cambios físicos y transformaciones externas. Pero fue después de los 40 cuando algo cambió. Durante mucho tiempo creemos que lo que hacemos entre los 20 y los 40 no tendrá consecuencias. Pensamos que la energía es eterna, que el cuerpo siempre responde igual, que “a mí no me va a pasar”.
La realidad es que el cuerpo sí cobra factura. Y después de los 40 empezamos a cosechar lo que sembramos: hábitos, alimentación, descanso, estrés, emociones y estilo de vida. Yo misma nunca tuve problemas de sobrepeso. Siempre fui activa, hice ejercicio y me mantuve en forma. Sin embargo, después de los 40 empecé a sentir cambios reales en mi cuerpo. Y junto conmigo, muchas de las mujeres que me habían acompañado desde jóvenes comenzaron a vivir lo mismo:
- Problemas digestivos
- Inflamación
- Cambios en la piel y el cabello
- Cansancio
- Alteraciones hormonales
- Síntomas propios de la perimenopausia
Ahí entendí que no bastaba con entrenar. Fue entonces cuando decidí especializarme profundamente en el cuerpo femenino después de los 40, estudiando nutrición, hormonas, inflamación, toxicidad, hábitos y estilo de vida desde un enfoque integral. Hoy trabajo con mujeres que quieren entender su cuerpo, acompañarlo y cuidarlo desde la conciencia, no desde el castigo. Porque después de los 40 no se trata de hacer más… Se trata de hacerlo mejor.